Para los analistas, la demanda empresaria privilegió este tipo de financiación porque es la que mejor se adapta para la actual coyuntura. Sin embargo, parte del direccionamiento de la demanda hacia ese tipo de financiación pareció también estar estimulada por los bancos que se muestran reacios a tomar riesgos a largo plazo y que, para estimular la colocación de este tipo de préstamos entre clientes de una base ya conocida y precalificada, redujeron el costo de esta línea más que la de otras.
Así, por ejemplo, la tasa que los bancos cobran por los adelantos, que estaba en 29% anual a fin de 2008, bajó a 21,75% en la actualidad mientras que el descuento de cheques cayó del 26,2 al 19,25%, más de medio punto porcentual menos que la anterior, y las cobradas por créditos prendarios o financiaciones con garantía hipotecaria tendieron a subir de medio a un punto porcentual en igual lapso.
Otro reacomodamiento se está dando en la segmentación de la demanda ya que en lo que va del año mientras las colocaciones destinadas a personas físicas sólo crecieron 1,6%, las orientadas a empresas aumentaron un 4,6 por ciento y en igual período de 2008 el comportamiento había sido el inverso. Este cambio en el mix tiene que ver con el deterioro en las expectativas derivado de la actual percepción de crisis según informa el diario La Nación.
Y mientras los créditos del sector privado se expanden apenas un 3,3%, los montos de los adelantos aumentaron 20,7%, pasaron de los $15.400 millones de comienzos de año a los $18.200 millones de la actualidad.
Fuente: Infobae