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La palabra desaceleración, si bien con algunos matices, está instalada
en el testimonio de distintos operadores inmobiliarios cuando describen
la actividad actual. Varios temas se sumaron para causar este efecto:
el conflicto con el campo (los chacareros eran tradicionales
compradores de inmuebles), una inflación que preocupa y la obligación
para los vendedores de sacar el Código de Oferta de Transferencia de
Inmuebles (COTI) para departamentos que se vendan en más de 300.000
pesos.
Para algunos, la actividad decreció en los últimos días entre
un 20 y un 30 por ciento. Otros piensan que no es tanto, pero admiten
que los teléfonos suenan mucho menos. Todos, sin embargo, coinciden en
que el interés de la demanda está centrado en la compra de inmuebles
chicos, en un rango de precios que no supera los 100.000 dólares. Una
de las explicaciones es que las viviendas se convierten a veces en el
refugio de muchos ahorristas.
La desaceleración del mercado inmobiliario se suma a
tendencias similares que se han registrado, en los últimos tiempos, en
diversos sectores de la economía, como el consumo en general y la
demanda de electricidad.
Efecto AFIP
"La gente no termina de tomar conciencia de que nosotros no
podemos publicar ni vender nada que no tenga el COTI; no quieren
exponerse, piensan que quieren sacarles algo. Nosotros pensamos que es
positivo para que se escriture en valores reales, pero la lectura de la
gente es diferente y el trámite, además, es engorroso," dice Luis
Ramos, presidente de la firma L.J. Ramos Brokers Inmobiliarios, sobre
la nueva reglamentación de la AFIP.
Asegura, además, que disminuye la construcción por el aumento
de los costos. "Cuando se construye, se sabe cuál es el punto de
partida; pero ahora no se sabe cuál es el del final. La inflación
corroe los ingresos de la gente, que no puede calificar para un
crédito. En esta situación de costos en alza, terrenos muy caros y
ausencia de créditos, al constructor no le da la ecuación."
Agrega Ramos que "la actividad inmobiliaria se retrajo entre
un 30 y un 35 por ciento, especialmente en la búsqueda de oficinas. Es
que las empresas que planificaban una mudanza a un lugar mejor, con
este entorno se retraen hasta que aclare. No hay credibilidad ni
confianza."
También para Cristian Weiss, director de Castro Cranwell
& Weiss, se registra una desaceleración en la construcción y
comercialización de inmuebles, "motivada por el alza de los costos y la
incidencia del valor del terreno frente a un mercado que no convalida
valores superiores por metro cuadrado. Sin embargo, la propiedad es una
inversión atractiva para los inversores privados como resguardo de su
patrimonio".
Agrega que a todo esto se sumó la incertidumbre por el
conflicto entre el Gobierno y el campo. "En el mercado comercial se
consolida el corredor de la Panamericana, elegido por los
desarrolladores por sus accesos y valores de terrenos que aún permiten
un negocio de renta razonable."
Para Mario Gómez, director de Toribio Achával, los compradores
actuales son aquellos ahorristas que tienen entre 50.000 y 70.000
dólares. "Están muy activos porque no quieren invertir en bancos ni
quedarse en la moneda norteamericana, que está perdiendo posiciones
frente a la inflación."
Dice que en valores más importantes el mercado se muestra muy
cauteloso. "La crisis del campo fue un impacto fuerte. El hombre del
interior volcaba los excedentes de la cosecha en inversión inmobiliaria
para él o sus hijos, y ahora está expectante."
Gómez describe la situación actual con una frase: "Hoy todo
nos cuesta mucho mayor esfuerzo; todas las operaciones hay que
empujarlas...".
Construcción en alerta
Con la aplicación del COTI las inmobiliarias hicieron un
trabajo de concientización de los clientes, ya que es obligación del
propietario que vende, "pero desde el 5 del actual las inmobiliarias se
transformaron además en agentes de información de la AFIP sobre
naturaleza y monto de las operaciones".
Desde la perspectiva de la construcción privada, Fernando
Esquerro, presidente de la Asociación de Empresarios de la Vivienda
(AEV), afirma que "la demanda de departamentos chicos está muy activa
porque se instaló en la memoria colectiva que en momentos turbulentos
el ladrillo es el mejor refugio. Pero falta la demanda genuina que
puede acceder a su vivienda con un crédito. Hoy sólo compran los
ahorristas".
Esquerro insiste en que la principal preocupación son los
costos. "Por ese motivo, es complicado lanzarse hoy con una obra, y
quienes lo hicieron están preocupados porque suben todos los insumos.
En este contexto, lo mejor ahora es no iniciar la construcción."
Algunos datos para tener en cuenta: un edificio estándar bueno
tiene un costo de entre 700 y 800 dólares por metro cuadrado, a lo que
habrá que sumar el IVA y el valor del terreno, en el orden de los 600
dólares por metro cuadrado. ¿A cuánto habrá que vender en 18 meses, que
es el tiempo que demandará la obra?
Rodrigo Saldaña, de JT Inmobiliaria, comenta que, hace unas
dos semanas, "cuando hubo temores entre la gente, se vendieron todos
los departamentos chicos".
Siguiendo esta tendencia, la firma desarrolla en Barrio Norte
un edificio de unidades chicas para estudiantes. Saldaña reveló que,
desde marzo, hubo subas en los insumos: aberturas, un 7%; material
eléctrico, un 14%; cerámicas, un 7%, y ascensores, un 10 por ciento.
"Los desarrolladores tratan de acopiar material cuanto sea posible para no complicar la realización de la obra", sostuvo.
Por Rafael Giménez
De la Redacción de LA NACION
30%
Cayó la actividad
-
En las inmobiliarias dicen que las operaciones bajaron en esa proporción en los últimos tiempos.
25,5%
Bajó la construcción
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Los pedidos para vivienda nueva cayeron en la Capital Federal en esa proporción en abril pasado.
$ 300.000
Es el límite de compras
-
Las operaciones no exceden ese monto. Son el refugio de ahorristas que no saben dónde colocar el dinero.
FUENTE: LANACION.COM
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