Por las crisis externa
e interna, la demanda de dólares superó los 12.000 millones entre julio
de 2007 y marzo de este año. También impactó el pago de los intereses y
el giro de utilidades al exterior.
Por
la "inestabilidad de los mercados internacionales", en los 9 meses que
van de julio de 2007 a marzo de 2008, hubo una demanda neta de moneda
extranjera que llegó a los 10.894 millones de dólares, según el balance
cambiario del Banco Central. A esto se agregan pagos de deuda e
intereses y los giros al exterior por las utilidades y dividendos de
las filiales de empresas extranjeras que, en igual período, sumaron
1.300 millones de dólares. El grueso de estos giros al exterior
corresponde al sector petrolero.
Estas cifras no incluyen la
salida de divisas del mes de abril, donde se estima que el proceso de
compra de moneda extranjera se incrementó por el conflicto con el
campo, el cambio de timón en el Ministerio de Economía y las versiones
sobre cambios en el mercado cambiario. Y que se manifestó también en un
fuerte descenso de las cotizaciones de los bonos de la deuda, mientras
el BCRA tuvo que vender divisas para evitar un salto en el tipo de
cambio.
De esta manera, las turbulencias externas e internas
alteraron un mercado que hasta entonces marchaba sin sobresaltos.
Durante la primera mitad de 2007, la compra neta de activos externos
fue mínima, rondando apenas los 258 millones de dólares.
Al
comenzar la crisis financiera internacional, se produjo un cambio
drástico y la compra neta de moneda extranjera fue tan intensa –sumó
5.246 millones de dólares– que en el tercer trimestre de ese año el
Banco Central registró una caída en sus reservas internacionales, a
pesar del saldo comercial positivo.
Ese proceso, un poco más atenuado, continuó en los meses siguientes
y pudo ser financiado por el BCRA sin pérdidas de reservas por el salto
que pegaron las exportaciones y el superávit comercial, debido, sobre
todo, al incremento de los precios internacionales. También porque hubo
mayores ingresos por préstamos financieros y porque las AFJP comenzaron
a repatriar fondos invertidos en Brasil. Pero nuevamente en abril –por
factores externos pero fundamentalmente por el pico de tensión con el
campo y la salida de Martín Lousteau del Palacio de Hacienda– volvió a
trepar la demanda de divisas, mientras que hubo una desaceleración de
las ventas externas.
En el primer trimestre de 2008, la demanda
neta de divisas fue de 2.273 millones de dólares, cuando en igual
período de 2007 había igualado a la oferta, con un saldo nulo. Según el
BCRA, de ese total, 109 millones de dólares fueron compras anticipadas
que luego se destinan al pago de importaciones o de deuda, y el resto
–2.164 millones de dólares– fueron fondos de libre disponibilidad.
De
aquí se desprende que se habría producido un incremento muy
significativo de la plata que tienen los argentinos en el exterior o
bajo el colchón.
Por su parte, el incremento en el giro de
utilidades se debió al sector petrolero. De los 557 millones de dólares
transferidos en el primer trimestre de 2008, las petroleras
transfirieron más de la mitad, 301 millones. Entre enero–marzo de 2007
habían girado apenas 12 millones de dólares y en todo 2007, un total de
126 millones de dólares.
También los intereses jugaron en contra
en 537 millones de dólares. Y el sector público tuvo una demanda neta
de fondos por 472 millones, porque los pagos a los organismos
financieros internaciones (BID, Banco Mundial) fueron superiores a sus
desembolsos.
Por Ismael Bermúdez |
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Fuente: Clarin | Economia
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